jueves, 25 de agosto de 2016

Un Bebe por Minuto - Lydia y Phil Tendayi y Maxwell Kate y Nick - Parte2...









Conoce el parto en el agua
Es aconsejable que evalúes todas las opciones de partos, para que tomes la mejor decisión. A continuación te contamos sobre el parto en el agua.
  • El medio acuático es muy placentero para la madre, debido a que el agua relaja los músculos y estimula la producción de endorfinas, lo que disminuye la sensación de dolor. Además, acelera la fase de dilatación.
  • La posición vertical del parto en el agua facilita la expulsión del bebé, porque su peso hace más presión por acción de la fuerza de gravedad.
  • Cuando la madre tiene 5 cm de dilatación, se acomoda en una bañera: piscina especial con agua filtrada o potable a unos 37 grados centígrados de temperatura.
  • La temperatura del agua es prácticamente la misma que la del líquido amniótico, por lo que el bebé no sufre ningún shock por el cambio de temperatura.
  • El bebé recibe el oxígeno a través del cordón umbilical, igual que ha ocurrido durante los nueve meses de gestación. Además, cuenta con un reflejo autónomo, el reflejo de inmersión que le impide tragar agua.
  • En cuanto el bebé siente un cambio ambiental del agua al aire, se produce una cadena de respuestas químicas, hormonales y físicas que hacen que comience a respirar.
  • Una vez se haya producido el alumbramiento, el recién nacido y la madre deben salir inmediatamente del agua.
  • Es preferible que la temperatura de la habitación donde se encuentra la piscina sea semejante a la del agua para evitar cambios de temperaturas bruscos para el bebé.
  • Si se presenta alguna complicación en el trabajo de parto, la madre debe salir del agua y dejar que el médico intervenga.
  • La preparación previa es fundamental. Desde el cuarto o el quinto mes de embarazo, las parejas pueden asistir a un curso psicoprofiláctico, para que aprendan los ejercicios y métodos de relajación y respiración.
  • No todas las madres pueden tener un parto en el agua. Si tu embarazo es de alto riesgo, esta opción no es la más recomendable. Consulta con tu médico.

Bebe prematuro de 7 meses y medio (aunque no lo crean)







PARTO PREMATURO:

¿Qué son el parto y el nacimiento prematuros?

Un parto prematuro ocurre cuando comienzas a sentir contracciones regulares que hacen que tu cuello uterino (el canal que comunica el útero con la vagina) se empiece a abrir o a adelgazar antes de la semana 37 de embarazo. 

Cuando das a luz antes de la semana 37, también se considera prematuro al bebé. 

Si tu parto empieza prematuramente, eso no quiere decir que darás a luz a un bebé prematuro. Aproximadamente la mitad de las mujeres que experimentan el comienzo de un parto prematuro acaban dando a luz a las 37 semanas o más tarde. 

Alrededor de una cuarta parte de todos los nacimientos prematuros son planeados. Por ejemplo, el equipo médico puede decidir inducir el parto o practicar una cesárea antes de las 37 semanas de embarazo debido a una complicación médica grave, como una preeclampsia intensa, o porque el bebé ha dejado de crecer. 

El resto son nacimientos prematuros espontáneos. Un nacimiento prematuro espontáneo ocurre cuando el parto empieza antes de tiempo, cuando se rompe la fuente de aguas antes de lo previsto, o cuando el cuello uterino se dilata prematuramente sin contracciones, lo que se denomina insuficiencia cervical o cervicouterina. 

Aproximadamente el 12 por ciento de los bebés en los Estados Unidos son prematuros. Esta cifra es tres veces más alta de lo que era en la década de los ochenta. Hoy en día hay más mujeres que recurren a tratamientos de fertilidad, lo cual aumenta la probabilidad de que tengan gemelos o más bebés, que tienden a nacer antes de llegar a término. También hay más mujeres que retrasan el embarazo, y la posibilidad de concebir gemelos aumenta a medida que te vas haciendo más mayor. 

¿Qué puede pasar si mi bebé nace prematuro?

El nacimiento prematuro puede causar serios problemas de salud al bebé, o incluso su muerte, sobre todo si ocurre muy temprano. En general, cuanto más maduro es el bebé en el momento del nacimiento, más probabilidades hay de que sobreviva y menos de que tenga problemas de salud. 

Algunos bebés prematuros tienen problemas para respirar. El nacimiento prematuro también aumenta el riesgo de que los bebés sufran un derrame cerebral. El sistema nervioso, el tracto intestinal y otros órganos también pueden resultar afectados. Los bebés prematuros tienen más tendencia a padecer infecciones e ictericia y pueden tener dificultades para alimentarse, así como para mantener una temperatura corporal estable. 

Los bebés que sobreviven pueden sufrir problemas de salud a largo plazo, incluyendo enfermedades pulmonares crónicas, problemas de visión y audición, parálisis cerebral y problemas de desarrollo. 

La mayoría de los bebés prematuros nacen entre las semanas 34 y 37. Si estos bebés prematuros no presentan otros problemas, usualmente gozan de mejor salud que los bebés que nacen más temprano, pero aun así corren más riesgo de tener problemas que los bebés que nacen más tarde. 

Si tu parto empieza antes de la semana 34 y no hay una razón médica que requiera un alumbramiento inmediato, tu médico quizás logre retrasar el parto algunos días. Esto le ofrece la oportunidad de suministrar corticoesteroides al bebé, que ayudan a que sus pulmones y otros órganos se desarrollen más rápido, lo que aumenta enormemente sus probabilidades de sobrevivir y reduce lo más posible algunos de los riesgos asociados con el nacimiento prematuro. 

Hoy en día existen muchos avances tecnológicos para ayudar a tratar a los bebés prematuros. Para sacar el máximo partido de ellos, los bebés prematuros permanecen en el hospital, en la sala de cuidado intensivo neonatal. 

Este video te da un paseo virtual por una sala de cuidado intensivo neonatal 

¿Qué es lo que produce un parto prematuro?

Si bien generalmente se desconoce la causa, hay distintos factores que pueden influir en un parto prematuro: 


  • Una infección

Algunas infecciones del aparato genital se asocian a un mayor riesgo de parto prematuro. Las sustancias que producen las bacterias pueden debilitar las membranas que rodean al saco amniótico y provocar su ruptura temprana. Incluso si las membranas permanecen intactas, las bacterias pueden causar una infección e inflamación en el útero, lo que podría acabar provocando un parto prematuro. 

Seguramente en tu primera visita prenatal te hicieron pruebas para descartar infecciones de transmisión sexual tales como clamidia y gonorrea. Si dieron positivas, tanto tú como tu pareja deberían haber recibido tratamiento de inmediato. Unas semanas después te deberían haber hecho otra prueba y te habrán pedido que uses condones al tener relaciones sexuales durante el resto de tu embarazo. 

Si ya tuviste anteriormente un parto prematuro, también te pueden haber hecho un análisis para ver si tenías vaginosis bacteriana. Aunque algunos estudios demuestran que el tratamiento de la vaginosis bacteriana en el segundo y tercer trimestre reduce el riesgo de parto prematuro en mujeres con antecedentes de nacimientos prematuros, otros estudios indican que no hay diferencias. Los especialistas no coinciden en si vale la pena hacerles estudios a las mujeres embarazadas que no presentan síntomas. (Si tienes síntomas de vaginosis bacteriana, te realizarán análisis y recibirás tratamiento con antibióticos, de ser necesario.) 

Seguramente no te habrán realizado un análisis para verificar si tienes tricomoniasis a menos que presentes síntomas. 

Algunas infecciones no uterinas, como la infección de riñón, pulmonía y apendicitis, también aumentan el riesgo de parto prematuro. 

También corres más riesgo de tener un parto prematuro si padeces un tipo de infección urinaria llamado bacteriuria asintomática, una condición en la que hay bacterias en tu tracto urinario, pero no presentas síntomas. Esta es la razón por la que les hacen análisis de orina a todas las mujeres embarazadas. 

Otros factores que podrían aumentar la posibilidad de tener un parto prematuro son:


  • Algún problema con la placenta como placenta previa, placenta acreta (adherida) o desprendimiento prematuro de placenta.
  • Un útero demasiado grande, lo cual ocurre a menudo cuando tienes un embarazo múltiple o demasiado líquido amniótico.
  • Anomalías estructurales del útero o del cuello uterino, como por ejemplo un cuello uterino de menos de 25 milímetros de largo que se acorta, afina o dilata sin contracciones, lo que se denomina insuficiencia cervical. La insuficiencia cervical puede ser resultado de una cirugía cervical o puedes haber nacido con ella.
  • Tener una cirugía abdominal durante el embarazo (por ejemplo, para extirpar el apéndice, la vesícula biliar, o un quiste en el ovario).

¿Cuáles son los factores de riesgo de un parto prematuro espontáneo?

Existen varios factores de riesgo, pero hay que destacar que más de la mitad de los nacimientos prematuros ocurren en embarazos sin ningún factor de riesgo identificable. Si bien es imposible predecir la probabilidad de un parto prematuro, puedes tener un riesgo más alto si: 


  • Ya has tenido un parto prematuro (cuanto más temprano haya nacido el bebé y más partos prematuros espontáneos hayas tenido, mayor es el riesgo)
  • Estás embarazada de dos o más bebés
  • Eres menor de 17 años o mayor de 35 años
  • Eres de ascendencia africana
  • Estabas demasiado delgada antes de quedar embarazada, o no aumentas el peso necesario durante el embarazo
  • Has tenido sangrados vaginales en el primer y segundo trimestre. Si has tenido sangrados durante más de un trimestre, el riesgo aumenta
  • Padeciste anemia de moderada a severa al comienzo del embarazo
  • Fumas, consumes demasiado alcohol o consumes drogas (especialmente cocaína) durante el embarazo
  • Has dado a luz en los últimos 18 meses (especialmente si quedaste embarazada los seis meses siguientes a dar a luz a tu anterior bebé)
  • Tu madre tomaba la medicina DES (dietilestilbestrol), para disminuir el riesgo de aborto. (DES ya no se receta en los Estados Unidos desde 1971, pero aún se puede encontrar en otros países. Si tienes treinta años o más y tu madre vivía en otro país cuando estaba embarazada de ti, pregúntale si tomó esta medicina.)
  • No has recibido atención prenatal o empezaste a ir tarde a la consulta prenatal
  • Estás embarazada de un solo bebé, concebido como resultado de tratamientos de fertilidad
  • Eres de clase socioeconómica baja

También parece haber una relación entre un alto nivel de estrés, especialmente estrés crónico, y el parto prematuro. La teoría es que el estrés intenso puede provocar la liberación de hormonas que desencadenan las contracciones del útero y el parto prematuro. 

Esto podría explicar por qué las mujeres que son víctimas de abuso doméstico tienen un mayor riesgo de parto prematuro espontáneo. Las que sufren violencia física corren un riesgo aún mayor, especialmente si son víctimas de un trauma en el abdomen. 

Algunos estudios sugieren que las mujeres que trabajan de noche o en profesiones que exigen mucho esfuerzo físico, tienen un riesgo mayor de sufrir un parto prematuro espontáneo. 

Por último, algunos investigadores están estudiando el posible efecto de los factores genéticos en el parto prematuro, ya que parece ser más común en algunas familias. Creen que la genética puede explicar hasta cierto punto los diferentes porcentajes que se dan entre las distintas razas, incluso cuando se consideran otros factores de riesgo. 

¿Existen análisis que puedan predecir la probabilidad de tener un parto prematuro?

Hay dos pruebas de detección para aquellas mujeres que presentan síntomas de parto prematuro o que corren el riesgo de tenerlo. Los resultados negativos son especialmente útiles, ya que pueden ayudarte a evitar intervenciones innecesarias e internaciones en hospitales. 

El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos no recomienda hacer estos estudios a todas las mujeres embarazadas. Las investigaciones no han demostrado que estos sean útiles para las mujeres que no se consideran de alto riesgo y que no presentan síntomas. 

Las dos pruebas son: 

Medición de la longitud del cuello uterino mediante un ultrasonido o ecografía

Quizás tu doctor haya medido la longitud de tu cuello uterino durante la primera visita prenatal. Si ve algo que le preocupa, puede recomendar un ultrasonido para medir tu cuello uterino con más precisión y observar señales de que está cambiando. Si empieza a adelgazarse o dilatarse a mitad del embarazo el riesgo de un parto prematuro es mayor. 


Tu médico puede recomendar que te hagan un ultrasonido si nota que tu cuello uterino es más corto de lo normal al hacerte un examen, si presentas un alto riesgo de insuficiencia cervical, o si tienes síntomas que indican que el cuello uterino está cambiando (tales como presión sobre la pelvis o cólicos, dolor de espalda, aumento del flujo vaginal o sangrado). 

Si el ultrasonido muestra que tu cuello uterino está comenzando a cambiar, probablemente el médico te recomendará que reduzcas tus niveles de actividad física y horas de trabajo, que evites tener relaciones sexuales y que dejes de fumar, si todavía no lo has hecho. Dependiendo de tu situación y de la edad gestacional del bebé, podrían realizarte otro ultrasonido en las próximas semanas. 

Si aún no has llegado a la semana 24 y tu cuello uterino está cambiando, pero no tienes contracciones, el médico te puede recomendar un cerclaje, que es un procedimiento mediante el cual se realiza una sutura alrededor del cuello del útero (se cose con un punto de hilo fuerte) para reforzarlo y ayudarlo a mantenerse cerrado. Sin embargo, este procedimiento presenta algunos riesgos, y existe mucha controversia sobre si es suficientemente eficaz y si vale la pena hacerlo. 

Las mujeres que pueden beneficiarse de un cerclaje incluyen aquellas que tienen antecedentes de una posible insuficiencia cervical. En ese caso, pueden practicarte un cerclaje al final del primer trimestre (entre las semanas 12 y 14), antes de que el cuello uterino comience a cambiar. Si tuviste un parto prematuro antes de la semana 34, es posible que te tomen mediciones periódicas del cuello uterino y te hagan un cerclaje si se presenta un adelgazamiento del cuello uterino antes de la semana 23. Tu doctor determinará si eres una buena candidata para este procedimiento. 

También hay evidencias de que el uso de progesterona vaginal pueda reducir el riesgo de tener un parto prematuro en mujeres que tienen el cuello de la matriz corto (menos de 2 centímetros). 

Prueba de detección de fibronectina fetal

Este análisis generalmente se reserva para mujeres que tienen contracciones u otros síntomas de parto prematuro. La fibronectina fetal (fFN) es una proteína producida por las membranas fetales. Si en una muestra de tus secreciones cervicales y vaginales tomada entre las semanas 24 y 34 de embarazo aparece una cantidad mayor de lo que debería, se considerará que corres más riesgo de tener un parto prematuro. 

Si el resultado del análisis da positivo quizás tu médico te recete medicamentos para detener el parto a corto plazo, y corticoesteroides para ayudar a que los pulmones del bebé maduren más rápido. 

Sin embargo, el análisis indica con mayor precisión que no darás a luz pronto. Si el resultado de fFN da negativo, es muy poco probable que tengas un parto prematuro durante las próximas dos semanas. Un resultado negativo puede tranquilizarte y ayudarte a evitar la internación en un hospital o bien otros tratamiento innecesarios. 

¿Qué puedo hacer si presento un alto riesgo de parto prematuro?

Cuídate. Si comes y descansas bien, comienzas a recibir asistencia prenatal desde temprano en el embarazo y asistes regularmente a las visitas prenatales, abandonas hábitos perjudiciales (como el fumar) y reduces tu nivel de estrés, ya estás haciendo mucho para garantizar un embarazo saludable y a término. Dependiendo de tu situación, tu doctor puede recomendar que veas a un especialista en embarazos de alto riesgo (un perinatólogo), para que lleve tu cuidado prenatal. 

Si ya has tenido una ruptura prematura de membranas o un parto prematuro espontáneo anteriormente, que resultó en un nacimiento prematuro antes de las 37 semanas, y esperas un solo bebé, pregúntale a tu médico respecto a un tratamiento con un compuesto de progesterona llamado Makena (caproato de alfa hidroxiprogesterona 17, o 17 P para abreviar). 

Los estudios han demostrado que aplicar inyecciones semanales de esta hormona empezando entre las semanas 16 y 20, hasta la semana 36, resulta en una reducción significativa del riesgo de tener otro parto prematuro para las mujeres que ya han tenido uno antes. (En algunos casos, se empieza el tratamiento después de la semana 20.) Este medicamento no parece ofrecer beneficios para mujeres que llevan más de un bebé o que no tienen un historial anterior de parto prematuro. 

A medida que tu embarazo progrese, fíjate en los cambios que experimenta tu cuerpo. Dedica un ratito todos los días, cuando estés sola y tranquila, a concentrarte en los movimientos del bebé y anotar todo dolor o presión inusual. 

Aprende cuáles son las señales de un parto prematuro (ver abajo), y avisa a tu doctor inmediatamente si notas cualquiera de ellas. El adelanto más crucial en la forma de tratar el parto prematuro en los últimos 50 años ha sido el uso de corticoesteroides para acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé antes de su nacimiento. Cuanto más pronto adviertas que ha empezado el parto prematuramente, más fácil será que tu bebé pueda beneficiarse de este tratamiento. 

Algunos médicos sugieren reposo en cama, aunque no hay pruebas de que ayude a prevenir el parto prematuro y en algunos casos puede incluso ser perjudicial. 

¿Cuáles son los síntomas de un parto prematuro?

Llama a tu médico o partera de inmediato en caso de tener alguno de los siguientes síntomas antes de la semana 37: 


  • Un aumento en el flujo vaginal
  • Un cambio en el tipo de flujo, es decir, si se torna acuoso, mucoso o sanguinolento (incluso si tiene apenas un color rosado o algunos hilos de sangre)
  • Hemorragia vaginal o pérdidas de sangre
  • Dolor abdominal, dolores similares a los cólicos menstruales o más de cuatro contracciones en una hora (incluso si no son dolorosas)
  • Un aumento de la presión en la zona pélvica (la sensación de que tu bebé está empujando hacia abajo
  • Dolor en la parte baja de la espalda, especialmente si es amortiguado o rítmico, o si nunca antes habías tenido dolores de espalda

Estos síntomas pueden ser poco claros porque algunos de ellos, como la presión en la pelvis o el dolor en la parte baja de la espalda, también ocurren en los embarazos normales y las contracciones esporádicas tempranas pueden ser simplemente contracciones de Braxton Hicks. 

Pero siempre es mejor prevenir que lamentar, así que llama a tu médico o partera de inmediato si sientes algo fuera de lo normal durante el embarazo. Para advertir posibles problemas en seguida, es buena idea que te familiarices con los síntomas que podrían indicar que hay un problema durante el embarazo. 

¿Qué sucederá si tengo un parto prematuro?

Si tienes síntomas de parto prematuro o crees que estás perdiendo líquido amniótico, llama a tu médico, quien probablemente te hará ir al hospital para hacerte una evaluación exhaustiva. Comprobarán si tienes contracciones, revisarán la frecuencia cardiaca del bebé y te examinarán para verificar si has roto aguas. Analizarán tu orina para comprobar si hay signos de infección y tal vez te hagan cultivos cervicales y vaginales. Puede que también te hagan estudios para ver si tienes fibronectina fetal. 

Si no has roto la fuente de aguas, tu médico hará un estudio vaginal para evaluar cuánto se ha dilatado o afinado tu cuello uterino. Lo más probable es que además te haga un ultrasonido abdominal para observar la cantidad de líquido amniótico y verificar el crecimiento, la edad gestacional y la posición del bebé. Algunos médicos también realizan un ultrasonido vaginal para revisar nuevamente la longitud del cuello uterino y ver si hay signos prematuros de afinamiento. 

Si todos los análisis dan negativos, no has roto aguas y el cuello uterino permanece cerrado luego de unas horas, has dejado de tener contracciones y tú y tu bebé parecen sanos, es muy probable que te envíen a casa. 

Aunque la forma de manejar la situación pueda variar un poco entre los distintos médicos, existen ciertas pautas generales. 

Si aún no has llegado a la semana 34 de embarazo y se comprueba que muestras indicios de parto prematuro, pero las membranas están intactas, la frecuencia cardiaca del bebé es normal y no presentas signos de infección uterina u otros problemas (como preeclampsia grave o signos de desprendimiento prematuro de placenta), tu médico intentará retrasar el parto. 

En primer lugar, te aplicarán una inyección intravenosa y te darán antibióticos para impedir que el bebé contraiga una infección por estreptococo del grupo B. (Esto se hace como medida preventiva, ya que los resultados de un análisis se demoran 48 horas.) Es muy probable que te den medicación para intentar detener las contracciones durante suficiente tiempo como para administrar corticoesteroides a tu bebé y acelerar el desarrollo de sus pulmones. 

Si te encuentras en un pequeño hospital comunitario en donde no hay atención especial neonatal para un bebé prematuro, te transferirán a una institución más grande, de ser posible. Tú y tu bebé estarán bajo observación constante durante el parto, si es que este continúa. 

Si rompes la bolsa de aguas antes de la semana 34 pero no tienes contracciones, el equipo médico podría decidir inducir el parto o simplemente esperar, con la esperanza de que el bebé tenga más tiempo para madurar. Todo dependerá de tu tiempo de gestación o de si hay cualquier signo de infección o algún motivo por el cual sería conveniente que el bebé naciera en ese momento. En cualquier caso, te administrarán antibióticos para protegerte del estreptococo del grupo B, a no ser que recientemente te hubieran hecho una prueba que salió negativa. 

Si estás de 34 semanas o más y rompes aguas, quizás te induzcan el parto o te hagan una cesárea. 

Sin embargo, si estás de menos de 34 semanas de embarazo, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés) recomienda esperar para el parto, a menos que haya una razón clara que indique que no se deba esperar. 

Esperar a que se inicie el parto le da al bebé más tiempo para madurar, pero aumenta el riesgo de una infección. Por otro lado, a edades gestacionales muy tempranas, por regla general los beneficios de esperar son mayores que los riesgos inherentes a una inducción o cesárea inmediatas. 

Mientras esperas, recibirás antibióticos (además de los que te darán para el estreptococo del grupo B) para reducir el riesgo de otras infecciones y ayudarte a prolongar el embarazo. También recibirás un tratamiento de corticoesteroides para ayudar a madurar los pulmones del bebé. 

Durante todo este tiempo tu bebé y tú estarán bajo observación constante. Por supuesto, si desarrollas los síntomas de una infección o hay otras señales que indican que tu bebé no está prosperando, te inducirán o te harán una cesárea. 

Si aún no has llegado a las 24 semanas de embarazo, no se recomiendan los antibióticos preventivos para el estreptococo del grupo B ni los corticoesteroides. Tu equipo médico te informará sobre el pronóstico de tu bebé y puedes optar por que te induzcan o por esperar. 

Video: Bebés prematuros en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales

Los bebés prematuros necesitarán permanecer en la UCIN hasta que se resuelvan todos sus problemas médicos, hasta que puedan alimentarse sin problemas y hasta que hayan crecido lo suficiente. Mira qué pasa en la unidad de cuidados intensivos y cómo tratan a los bebés más pequeñitos.

http://espanol.babycenter.com/a700481/el-parto-y-el-nacimiento-prematuros#ixzz4ILYj8UxP

parto por cesarea en vivo 2015

NACIMIENTO DE OLIVIA!! PARTO VAGINAL: A PUJAR Y NACIMIENTO!!

parto natural:


jueves, 11 de agosto de 2016

tipos de partos

CONTRACCIONES:


¿Que son las contracciones?




Las contracciones son la manera en que tu cuerpo se prepara para el nacimiento de tu bebé. El útero es un músculo, y como tal, tiene una fase de contracción y otra de relajación. Al contraerse, se produce presión en la parte superior de tu útero que se extiende hacia todo el órgano para empujar al bebé hacia el canal cervical. 

La señal más clara de que estás experimentando una contracción es el endurecimiento de tu abdomen. Si son contracciones de parto verdadero, lo más probable es que también sientas dolor. 

Ten en cuenta que puedes tener contracciones durante el todo el embarazo, aunque al principio muchas embarazadas no las notan. Es alrededor de la sexta semana del embarazo cuando comienzan las contracciones uterinas Braxton Hicks, comúnmente llamadas "contracciones de práctica". 

¿Cómo sabré si mis contracciones son verdaderas o de práctica?



Algunas veces es difícil distinguir las contracciones verdaderas de las de práctica, porque estas últimas son a veces dolorosas hacia finales del embarazo. Algunos doctores optan por hacer un examen del cuello uterino para verificar qué tipo de contracciones tiene la futura mamá. Si el cuello uterino empieza a borrarse y dilatarse, el parto verdadero ha comenzado. 

Pero existen algunas señales que te ayudarán a identificar qué tipo de contracciones tienes. 

Contracciones de falso parto
Las contracciones de práctica, también llamadas falso parto, no suceden a intervalos regulares, es decir, fluctuarán en un patrón inconsistente. Estas no aumentarán ni en duración ni en intensidad. Es posible que desaparezcan al descansar, cambiar de posición o tomar suficiente agua, ya que pueden ser una señal de que estás deshidratada. 

El dolor de las contracciones de práctica suele centrarse en la parte baja de tu abdomen, no en la espalda, como ocurre con las contracciones verdaderas.

Contracciones verdaderas

Las contracciones verdaderas o de parto comienzan muy separadas, como por ejemplo, cada 15 o 20 minutos, y después se hacen más frecuentes y consistentes: en la fase activa del parto vienen aproximadamente cada cinco minutos, y duran entre 40 y 60 segundos cada una. 

Además el dolor de las contracciones verdaderas aumenta en intensidad de forma también constante. Y este dolor persiste aunque cambies de posición. En la mayoría de los casos, las contracciones mismas (mediante su frecuencia e intensidad) te avisarán cuándo es el momento de tomarlas más en serio. 

Cómo se sienten las contracciones verdaderas

No todas las embarazadas sienten el dolor de las contracciones de la misma forma, y este puede depender de la posición en que se encuentre el bebé, explica Elena Campili Stauss, partera licenciada del Santa Fe Midwifery & Women's Health. "Las mamás cuyos bebés vienen en posición posterior (la espalda del bebé está apoyada contra la espalda de la mamá), por ejemplo, sienten un dolor muy intenso en la parte baja de la espalda", aclara Campili Stauss. 

Para algunas mamás, el dolor de las contracciones es similar al de un cólico menstrual, aunque mucho más agudo. A continuación podrás leer testimonios de mamás de los foros de BabyCenter en Español, que describen el dolor que sintieron durante las contracciones: 

Cólicos intensos 
"Es como un cólico menstrual que va aumentando en intensidad. Es bien fuerte pero no es nada que no puedas soportar". (ojos brujos1) 

"Yo diría que es una combinación de cólico menstrual, calambre y dolor de estómago. Todo eso pero elevado a 1,000. Te dan ganas de tirarte al suelo pero las pausas entre contracciones son lo mejor".  

"Comienza como un cólico y luego sientes como si te apretaran la espalda y el área abdominal. El dolor se extiende por todos lados. No sé cómo explicarlo, solo sé que ¡es horrible! Pero vale la pena".

Dolor de caderas y espalda 
"Sentí como que un dolor me abrazó, empezando por las caderas o espalda hacia la panza. Y con cada contracción sentí como si se me quebraran los huesos. Yo diría que es el dolor ¡más fuerte y feo que existe!".  

"Se siente como que te apuñalan la espalda y se te quiebran los huesos". 

"Sientes como si se te abrieran las caderas y es sumamente doloroso. Es como un cólico menstrual unido a un calambre pero multiplicados por mil. Las contracciones más dolorosas son las de la etapa de transición". (disgir) 

"Es como si se te estuvieran quebrando los huesos de la cadera y luego se siente ese dolor por toda la espalda. Es un dolor que a veces no sabes cómo explicarlo, pero en mi opinión es desesperante".  

"Es como si te abrieran la parte baja de la espalda y te tiraran tan fuerte las piernas que pareciera que uno no soportará el dolor. Es realmente desgarrador el dolor en la cola".

"Es un dolor intenso en la espalda y vientre bajo. Es horrible cómo aumenta el dolor y las ganas de pujar y pujar". (princesita081) 

"Sentía como si mi cadera se estuviera rompiendo y no podía estar ni moverme". 

Dolor tolerable 
"Mis contracciones fueron maravillosamente bien, ya que con una buena respiración los dolores son menos". 

"Es un dolor inexplicable, uno no sabe ni qué es lo que le duele pero yo esperaba que las contracciones fueran más fuertes. De hecho cuando le dije a mi obstetra que ya no aguantaba, me hizo la prueba del tacto y tenía los 10 cm de dilatación. Desde que me hicieron esa prueba se me quitaron los dolores, y cuando nació mi bebé desapareció cualquier dolor".  

"La verdad a mí me fue bastante bien. Solo se me ponía la panza dura cada 3 minutos durante las contracciones. Claro que llegó un momento en que me dolió pero fue bastante soportable, y sentía como si me aplastarán la panza". 

"Para mí el parto fue divino. Las contracciones duelen pero en mi opinión es un dolor soportable. Prefiero una contracción y no un dolor intestinal. Será que tuve suerte. Es como un dolor menstrual fuerte". 



Cuándo son más dolorosas las contracciones


El dolor de las contracciones suele ser más intenso durante la etapa de transición, cuando el cuello uterino está por alcanzar los últimos centímetros de dilatación (la embarazada está entre los 8 y 10 cm). Las contracciones en esa fase son más continuas y la mamá solo tiene aproximadamente un minuto de respiro entre cada contracción. Esta etapa puede durar desde unos minutos a un par de horas. 

"Siempre les recomiendo a las embarazadas que atiendo que no se resistan a la contracción, que no se pongan muy tensas. Entre más te relajes y te concentres durante la contracción, más rápido pasará y más efectiva será,Resultado de imagen para imagenes contracciones d parto
PREECLAMPSIA:

Se presenta cuando una mujer embarazada tiene hipertensión arterial y proteína en la orina después de la semana 20 (finales del segundo trimestre o tercer trimestre) de gestación



Causas

La causa exacta de la preeclampsia no se conoce. Esta afección se presenta en alrededor de 3 a 7% de todos los embarazos.
Los factores de riesgo incluyen:
  • Primer embarazo
  • Antecedentes de preeclampsia
  • Embarazos múltiples (gemelos o más)
  • Antecedentes familiares de preeclampsia
  • Obesidad
  • Edad mayor a 35 años
  • Antecedentes de diabetes, hipertensión arterial o enfermedad renal

Síntomas

Con frecuencia, una mujer que tiene preeclampsia no se siente enferma.
Los síntomas de preeclampsia pueden incluir:
  • Hinchazón de manos y cara u ojos (edema)
  • Aumento repentino de peso en un período de 1 a 2 días, o más de 2 libras (aproximadamente 1 kg) por semana
Nota: se considera normal que se presente algo de hinchazón en los pies y los tobillos con el embarazo.
Los síntomas de preeclampsia grave incluyen:
  • Dolores de cabeza que no desaparecen.
  • Problemas para respirar.
  • Dolor abdominal en el lado derecho, debajo de las costillas. El dolor también se puede sentir en el hombro derecho y se puede confundir con acidez gástrica, dolor en la vesícula biliar, un virus estomacal o patadas del bebé.
  • Disminución del gasto urinario, no orinar con mucha frecuencia.
  • Náuseas y vómitos (un signo preocupante).
  • Cambios en la visión, incluso pérdida temporal de la visión, ver puntos o luces centelleantes, fotosensibilidad y visión borrosa.

Pruebas y exámenes

El médico realizará un examen físico. Esto puede mostrar:
  • Hipertensión arterial, por lo regular superior a 140-90 mm/Hg
  • Hinchazón en las manos y la cara
  • Pérdida de peso
Se harán exámenes de sangre y orina. Estos pueden mostrar:
  • Proteína en la orina (proteinuria)
  • Enzimas hepáticas más altas que lo normal
  • Conteo de plaquetas bajo
También se harán exámenes para:
  • Ver qué tan bien coagula la sangre
  • Supervisar la salud del bebé
Los resultados de una ecografía del embarazo, una cardiotocografía en reposo y otros exámenes ayudarán al médico a decidir si es necesario hacer nacer al bebé de inmediato.
Las mujeres que comenzaron su embarazo con una presión arterial baja y luego presentaron una elevación significativa de la presión arterial necesitan vigilancia cuidadosa en busca de otros signos de preeclampsia.

Tratamiento

La única forma de curar la preeclampsia es dar a luz al bebé.
Si el bebé está lo suficientemente desarrollado (casi siempre a las 37 semanas o después), es posible que el médico necesite hacerlo nacer para que la preeclampsia no empeore. Pueden dársele medicamentos para ayudar a inducir el parto o puede necesitar una cesárea.
Si el bebé no está totalmente desarrollado y usted tiene preeclampsia leve, la enfermedad a menudo puede manejarse en casa hasta que su bebé haya madurado. El médico probablemente recomiende lo siguiente:
  • Descansar en cama y acostarse sobre el lado izquierdo la mayor parte del tiempo o todo el tiempo
  • Tomar mucha agua
  • Consumir menos sal
  • Visitar frecuentemente al médico para verificar que usted y su bebé estén evolucionando bien
  • Tomar medicamentos para bajar la presión arterial (en algunos casos)
Algunas veces, es necesario hospitalizar a las mujeres embarazadas con preeclampsia. Esto permite que el equipo médico vigile al bebé y a la madre más de cerca.
El tratamiento en el hospital puede incluir:
  • Supervisión cuidadosa de la madre y el bebé
  • Medicamentos para controlar la presión arterial y prevenir convulsiones y otras complicaciones
  • Inyecciones de esteroides para embarazos de menos de 34 semanas de gestación para ayudar a acelerar el desarrollo de los pulmones del bebéResultado de imagen para preeclampsia